Fabian Marcaccio

La pintura está hoy en una constante maniobra por definirse a sí misma y a sus propios fundamentos en relación con los otros campos. Está en una permanente condición de “variante”, en un complejo estado de existir dentro y fuera de sí, en un estado de fantasma y mutante.

La pintura apoya y defiende el derecho a la subjetivación, y está abierta a múltiples modos de referirse a lo real. Transmite modelos continuos, productivos y orgánicos al corazón, al cerebro y a las entrañas del proceso humano de subjetivación.

La pintura actual es una forma de resistencia, una forma de trabajo, una manera alternativa de deseo y de ser en el mundo. La pintura es un trabajo no alienado, continuo y orgánico. Su producción sigue una lógica que va de abajo hacia arriba, de la unidad a la totalidad. Estos atributos característicos la hacen blanco de ataques de izquierda, de derecha y de centro y la convierten en demasiado idiosincrásica, demasiado humana, demasiado animal, demasiado caótica.

La pintura es resistencia contra la inercia del arte basado en el lenguaje y en imágenes prefabricadas, contra la cultura delos fragmentos cut and capture desmembrados de cualquier ámbito de fotografía, video o cine. Se opone a la burocrática y monolítica explotación de datos que va de arriba hacia abajo. Es una alternativa a la lógica parasitaria de desmaterialización y de proyecciones de luz. Está en contra de la endeble cultura de lo “interesante” y a favor del “interesado”.

La pintura aún produce innovaciones esporádicas y desencadena un afecto singular. Los artistas conceptuales intentan utilizarla, los pintores en general abusan de ella, los fotógrafos la usan como premisa, las artes digitales la recrean sin cesar, y el mercado ama esa mercancía oscura y escurridiza. La pintura tal vez pueda superar su complejo de inferioridad respecto a los otros, nuevos medios, exagerando su singularidad mientras toma lo importante de otras artes.

Traducción de Nicolás Gelormini
(Extracto de: Heute. Malerei (cat.). Eds. Annegret Laabs, Uwe Gellner. Berlín, Jovis Verlag, 2013)